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Este artículo fue originalmente publicado en The New York Times.
Deberían ser tiempos maravillosos en la Finca El Puente, una plantación de café en las montañas del suroeste de Honduras. En los mercados mundiales, el precio del café ordinario se ha más que duplicado en el último año.
Sin embargo, los propietarios de la plantación —Marysabel Caballero, caficultora de cuarta generación, y su marido, Moisés Herrera— están cada vez más preocupados. Los costos de producción se han disparado. Deben pagar salarios extra para atraer a los escasos trabajadores; el fertilizante se ha encarecido. Las lluvias inoportunas y las temperaturas volátiles han devastado sus cultivos.
Cuanto más contemplan el futuro, mayor es su preocupación. Más que nada, les preocupa lo que está impulsando los precios al alza: el cambio climático, que ha disminuido la oferta de café en todo el planeta por el aumento de las temperaturas, las sequías y las lluvias excesivas.
La preocupación de los productores
La cosecha de la Finca El Puente se vio dañada por una ola de frío en diciembre y enero, seguida de lluvias tardías que disuadieron a sus trabajadores de aventurarse a las plantaciones para recoger frutos maduros. Por ello, ven los precios récord no tanto como una ganancia inesperada, sino como una manifestación de los problemas que se avecinan.
"Para nosotros, producir café es nuestra vida. Muchos productores están empezando a perder la esperanza."
Un correctivo necesario
Algunos ven el café más caro como un correctivo a un sistema internacional que durante mucho tiempo ha pagado mal a los productores, y que tiene el potencial de rectificar generaciones de injusticia y destrucción medioambiental.
El 60 por ciento del café mundial lo producen unos 12,5 millones de personas que trabajan en plantaciones de poco más de 20 hectáreas. Alrededor del 44 por ciento de estos llamados pequeños agricultores viven por debajo del umbral de pobreza establecido por el Banco Mundial.
Granos de café en una secadora industrial
Información sobre los granos de café en cada secadero
Caos en el mercado
La historia del café es, en gran medida, la historia de la explotación para aumentar la oferta y bajar los precios. Los imperios coloniales establecieron plantaciones en Asia y Sudamérica para satisfacer la demanda de Europa y Norteamérica.
Un modelo sostenible
Durante las dos últimas décadas, Sergio Romero ha dado forma a una respuesta. Agricultor de café de cuarta generación en Honduras, propuso añadir un dosel de árboles altos para dar sombra a su café, manteniendo la humedad en el suelo y preservando la salud de las raíces.
Contexto
Este artículo destaca la importancia de prácticas agrícolas sostenibles y el comercio justo en la industria del café. En nuestra empresa, apoyamos a productores que implementan métodos sostenibles y reciben compensación justa por su trabajo.
Importamos Café de Origen Colombiano con Trazabilidad Completa
En Since 1989 Coffee, exportamos café de origen de especialidad desde Balboa, Risaralda, garantizando comercio justo y prácticas sostenibles certificadas.
